martes, 10 de noviembre de 2009

No diré que "tengo un secreto, el mejor secreto que alguien puede tener"; diré el secreto: apareció de pronto

martes, 11 de agosto de 2009

Qué se yo de lo que hace falta. Puedo decir sombrilla, desayuno, sexo.
el mundo no me importa normalmente pero de vez en cuando veo las novelas y me deprimo y odio a los antagonistas (malditos!), Pero ¿Qué seria de mí si no supiera que todo aquello es un mal teatro?, ¿y si matan a la mala, pero tres dias después me la encuentro en los chismes de las seis hablando de sus tres hijitos?, ¿Cuáles tres hijitos? ¿no deberían ser ahora sus nueve días?

De acuerdo, la tele es mala para la salud y la música con audífonos también, el polvo en la naríz, los días muy soleados, sonreir mucho, fumar diario, tomar diario o matar diario.
al final del día o a fin de cuentas casi todo termina en exceso aunque tratemos de seguir las reglas que no se quién inventó (dios???). He decidido por eso no seguir nada ni jurar que no lo hago ni pretender que ya entendí .
Te amo y ni modo.

viernes, 3 de julio de 2009

De las habitaciones de esta casa tan grande que es mi cuerpo escapan palabritas que te anuncian
como se anuncian las fiestas de los pueblos;
 las fiestas de los santos de los pueblos.
La gente de mis pechos es emoción y preparativos, mezcal y mole.
Truenan los dedos como fuegos artificiales sin luces ni colores, brinca la lluvia de sonrisas,
en sonrisas.
Hay agua carne y música.
Te resbalas y preparo la fiesta del pueblo de mis besos.
preparo a los santos de mis dedos, a las telas de la iglesia...

sábado, 30 de mayo de 2009

Que va, después de un tiempo vas a tomar tus maletas y sin previo aviso te irás. Ya lo sé por las tardes nubladas. Como si las tardes no hablaran de ti.
Por eso te he ahorrado trabajo:
Las muecas están en el primer cajón del tocador, los condones en la mesa de cristal (o bajo la cama), las risas en la ventana (pegadas con pos-its), la computadora en la maleta azul, la comida en el refri (tercer cajón para el quesillo, jamón y aguacate), tus corajes uno en cada bolsa de la camisa diaria(ya sabes que es mala una sobredosis), tu sueño en el spray que aromatiza la casa cuando te vas antes que yo, el anillo en el dedo, el agua para tomar en cuatro tambos azules debajo del lavatrastes, tus libros favoritos en la caja de madera junto a la puerta de la habitación, tu ropa interior en la lavanderia, mi amor en la ausencia.
He pensado ya que te irás un dia, y por eso ya tomé mis cosas que ya no son mis cosas porque todas huelen a ti sin desprecio, y estoy en la puerta del alma desde hace tres horas (o años o dias, o segundos) esperando un maldito taxi que no me lleva porque no llega, y me mato pensando en las cosas futuras que puedo esperar sin que tu estés (y realmente no veo claro porque no pienso nada), y a fin de cuentas veo el reloj y mi corazón baja del columpio emocionado. 8.45 pm. estás a punto de llegar. Tengo miedo pero resuelvo: Que será si no estoy cuando despiertes y tengas frío, cuando te rias y no pueda escuchar, cuando me extrañes y no pueda sentir, cuando me ames y yo no esté?

Lo QuE eStÁs PeNsAndO

He leido lo que estás pensando, como marometas de niño atormentado por la lluvia y el lodo (entre risitas).
He leido y releido los garabatitos. El rictus de tu sueño.
¿Qué hay detrás?
El bulo de las casas intimidandome.
Los coches. La ciudad. El abismo.
Las letras. El desasociego
La inasequible esperanza y el tedio de la insistencia.
Sé lo que estás pensando. El vívido cuento de ya no ser. o ser en ti. o no ser nada.

lunes, 11 de mayo de 2009

No olvides soñar. He imaginado tantas cosas nuestras todo el día para que de noche mi sueño se encuentre inundado de ti y de mi...
Demonios, se me ocurren tantas cosas de ti en el camión...

Primera carta no entregada

No es la miscelánea que se mira a oscuras por el callejón tan estrecho cuando voy en el camión. Es que si tu casa fuera la miscelánea o cualquier casa del callejón, tendría un motivo real para ver hacia el callejón.
Confieso que como cualquiera quiero estar a salvo y que terriblemente me derrumbo ante ti cuando no recuerdas ni piensas ni respondes. Demasiado conciente. Así te amo. Y francamente comprendo mi insolencia o inocencia arrebatada, de niño; tu incapacidad de amarme. El énfasis en tiempo que te recuerda las historias que no viví, que te han dejado tan real razonable indestructible.
No me amas y lo entiendo amorosamente, más no puedo no explotar mientras duermes. A diferencia de ti, amor, mis noches aquí no han sido tantas ni han matado mi corazón tantas veces, mucho menos soy razonable y por eso puedo amarte limpiamente; con mi ignorancia de niño que juega temprano con los rizos de tu nuca, con tus labios entreabiertos y ese suave olor a ti que emana tu cuello...

Janniesse M

lunes, 4 de mayo de 2009

Conversación

-¿Te incomoda que esté aquí?
-...
-¿No, si, no sabes?, entonces, no importa. Te traje algo.
-Qué.
-Es una sorpresa.
-No.
-¿No quieres?
-No.
-¿Tienes miedo?
-...
-Entiendo. Te amo.
-¿Estás conciente de lo que me estás diciendo?
-Demasiado conciente. Vaya, ha sido tu frase más larga esta vez.
-...
-Hoy estás contenta, lo noto. ¿Te doy ya la sorpresa?
-No.
-No te muevas, ya te dije (saca de su bolso negro algo envuelto en tela azul). He querido hacer esto hace tiempo (sonríe).
-Puta madre (traga saliva, se mueve).
-Te dije que no te movieras (la recorre toda con su aliento).
-Tomemos un poco más (toma la botella y le da un trago, el vino tinto la moja desde el cuello y le arde).
-¿Te gusta? (la deslumbra el reflejo mientras él abre y cierra la mano).
-No.
-Yo se que sí, a mi me encanta y ciertamente tarde muchos dias en encontrar lo que me gustase (lame el objeto). Dame tu mano.
-...
-Bésame (su lengua le toca la nariz y ojos y labios con sabor a uvas frescas). Te quiero, para mi, sólo para mi. Te quiero desde hace años.
-Basta.

Comienza por los dedos de los pies, luego los talones, las piernas y al llegar a su sexo es todo un mar de sudor y saliva; ella grita y el tiene el pene más erecto y babeante que nunca antes, gruñe como un perro y la aprieta. Al meter su mano para saber a ella se viene, eyacula el líquido blanco apestoso, espeso.

-No te muevas. Estás tan caliente (se levanta y chupa la mano; recoge el semen y lo coloca en los labios secos). No te enfríes tanto, sigo más tarde.

La lámpara amarillenta alumbra por un lado el cuerpo masculino sobre la cama, sin fuerza; y por otro, el hilo negro y lento que escurre por las piernas del cuerpo femenino sobre la silla, con la cabeza hacia atras, la boca abierta y los ojos fijos, perdidos... muertos.


Janniesse M.

viernes, 24 de abril de 2009

Esto es secreto.
He dejado sorpresas en el camino; atrás de la puerta, en la palanca del baño y
bajo la cama -donde nadie mira-.
Me hago amiga de tus calcetines sucios e inventé tu nombre y la forma nada común de decir... eso.
Todo es una sorpresa fantástica, hasta tus cuentos de media tarde; aquel de las estrellas que están arriba porque son muchas, o el de la escoba, donde la escoba barría; pero sin duda suelo soñar con el de mi oreja, la ciudad de mi oreja en donde colocaste un beso, y en la ciudad... llovía.
Es el timbre seis, recuerdo, recuerdo, la llave tres y la puerta fea que cierra raro.
Es el cuarto a mano izquiera con las estampitas "playeras" que esconden la "cosa"-o cosa, gran cosa, muestranos la cosa-.

La cosa... es la cosa, aretes que cuelgan de las orejas de la mesita de cristal, albergue de notas recados fotos tarjetas libros y todo lo que un buen curioso podria desear para la tarde en la que nos revolcamos en tu cama del alambre salido que me lastima cuando me escondo.
La tarde en la que llueven gotitas de mi en tu ciudad, pais, planeta , universo etc.
Donde florece un suave aroma a ti, a sorpresas.

Janniesse Mérida

miércoles, 4 de marzo de 2009

La ciudad apagándose bajo las nubes
Qué cuiroso, el reflejo de la ciudad sobre charquitos de agua pisoteados por los niños, esa velocidad del olor a monte, el canto pausado de los grillos fragmentando la ausencia; el miedo abismal de la oscuridad.
He visto todo: Algunas gotas que perdieron el tiempo y mis ganas enormes de caminar por esas calles y ser como el eco, la gota, el aroma, las luces, el viento, los grillos...la ausencia.

Janet Mérida Aguilar

IrNoS

Te llevaría en las maletas.
Serías las estrellitas que brillan en la noche sobre el techo de mi pared.
O un cangrejo al que perseguiría incansablemente por la playa.
O mi ropa O mi anatomía.
Podría desde mi ventana mirarte... azul.
Bañarme en ti hasta que la tarde anaranjada se haga más ruidosa.
¿Te vas conmigo?
Puedes ser mis aretes de sirena.
mi cama, mi espalda o tú mismo.



...o yo puedo volver cada que pueda.

Janet Mérida

VeStiDo AzuL

Es la muchacha que tiene el vestido azul.
Le hicieron una canción, un poema, una casa, un cuento.
Le regalaron un caballo blanco tan blanco que murió de tristeza.
Cuando llega al pueblo la miran todos (como si ella jalara el extremo de una tela finísima que les hace volverse hacia atrás), y ella camina sin esfuerzo con su inmarcesible vestido azul.
Todos la quieren, la desean, la persiguen; y ella no hace más que caminar hasta desaparecer entre los sabinos junto al río.
Ayer la muchacha se sentó junto al río y miró a los pecesitos perderse en el lodo del agua.
Mañana no la verán más.


Sonrío para mí desde la ventana
La muchacha del vestido azul palpita sobre el agua, atorada entre las raíces del sabino más viejo.

Janet Mérida

lunes, 2 de febrero de 2009

AngElEs GaoS De CamaChO dicE:

¿Cómo será el hombre cuyo amor sea tan dulce como la fruta madura, tan suave como la caricia del agua?
levantó la vista y vió sobre el cercano horizonte la línea plateada de la laguna;
entonces se preguntó por qué ella nunca habia llegado hasta allí.

De CharLeS BaUdeLaiRe

-HIMNO A LA BELLEZA


Vienes del alto cielo o surges del abismo, belleza?
Tu mirar, infernal y divino,
la caridad y el crimen derrama a un tiempo mismo,
por lo que te podemos comparar con el vino.

En tu mirada están el ocaso y la aurora;
exhalas los perfumes de un día tormentoso;
los besos son un filtro que todo lo devora
y hacen cobarde al héroe, y al niño, valeroso.

¿Surges del negro abismo, bajas de las estrellas?
El destino a tu lado camina como un perro;
desastres y alegrias van dejando tus huellas...

Que vengas del negro infierno o del cielo,
¡Qué importa, belleza!, enorme monstruo
como jamás lo ha habido,
si tu mirar, el cuerpo y el pie que lo soporta
son lo infinito que amo y nunca he conocido...

domingo, 1 de febrero de 2009

El BaRcO De PaPeL

Lo construyó un sábado a las seis de la tarde; cuando los perros de doña Lupe salen al patio y le ladran incansablemente al sol. Desde la ventana del segundo piso, con mil preocupaciones hechas callo en la nuca, se soba un poco, recoge la basura y bosteza.
El papel ha caido extrañamente a la ventana de aquel segundo piso. Cree que fué la ráfaga de viento, pero fué la mano gigantesca del hombre que siempre ha estado allí; que corre con los perros y que mira como idiota al sol.
Toma el papel; el papel sucumbe a la rebeldía y se deja doblar, arugar y casi romper.
Mientras, el idiota que corría con los perros se ha quedado quieto y le mira.
El papel reacciona, se encoje y gruñe.
Son las cinco con cuarenta y cinco minutos, la gorda de abajo ha puesto el café en la estufa.
El aroma sube los escalones y se cuela debajo de la puerta; él huele, mira el río, a los perros y al papel. Se queda quieto y alguien ha murmurado algo a sus oídos... baja corriendo las escaleras, se sienta en una piedra y construye un barco.
Son las seis en punto del sàbado. Los perros y el gigante se han olvidado del sol y lo que siguen ahora con la vista y con el cuerpo es al pequeño barco de papel.
Él, sentado en la piedra también lo mira, también es un idiota como el gigante y como los perros.
El ahora barco sonríe por la abertura que se forma en la vela, los perros se cansaron y el gigante decide mirar de nuevo al sol. Él ya no ve nada. Regresa y se sirve una taza de café, sube al segundo piso y se sienta frente a la ventana; como ayer, como mañana, como siempre.

Janet Mérida
:)

BoCaZul

...Lo oscuro de tus ojos ante mi fascinación.
El vaivén de tus piernas y de mis manos;
de nuestra irremediable habitación desordenada,
de las sábanas que no quitan el frío, de la ventana donde amanezco -amanecemos-.

Somos ese par de locos irremediables que no se besan por la calle, que no se toman de las manos y jamás se juran amor. Somos los locos cualquiera. Los que toman vino en una mesa demasiado pequeña y se miran de vez en cuando.
Los que huelen a sexo mañana.
Somos los locos que no se verán hasta el sábado, los de los libros y los de la tarde de los camarones.

Somos lo que a veces no quise ser.

Pero somos esos locos irremediables sin sábanas en la cama. sin sueños...
y ... lo quiero.



Janet Mérida

lunes, 26 de enero de 2009

EsCuChAnDo

Acepto que las cosas más extrañìsimas ocurren en oaxaca.

Anoche ( y digo anoche porque la verdad no recuerdo que dìa fue), con todo y el frío que hacía, pegué propaganda sobre el andador acompañada por Oppa... no, yo lo acompañaba a èl.
Durante un rato estuve casi congelándome viendo los mínimos vestidos de las muchachas invitadas a los quince años, ¿tomarían algo antes de ponerse los mini-vestidos para no morir de hipotermia?
escuchaba "Gray noise" desde mi cel, pero la batería señaló: moriré en un par de minutos si no me dejas en paz, es decir: apágame de una vez.
Me quité los audífonos, miré desde la ventana de Comala si oppa seguía dentro y luego escuché:
ja ja ja ja
voltee para ver al que hacía mofa de mi espera... nadie.
luego la risa se repitío y yo repetí mi cara de disgusto.
Se repitío nuevamente. Maldición, ¿Quién se esconde cuando se ríe? ¿por qué no se ríe frente a mí para que le sea más gracioso?
Me quedé quietecita agarrada de la reja de la ventana esperando al de la risa: lo tomaría por sorpresa y entonces ajustaríamos cuentas.
Luego de mi acto (y de mi pena por no encontrar a quien golpear) pensaba en cómo intimidar a una bolsa negra supergorda que reía despreocupadamente debajo de la sombra de una palmera.
Oppa salío y cuando nos acercamos a las chicas de los mini-vestidos supe que la hipotermia les llegaria en breve. tenían los labios morados y las piernitas de "pollo" ( como les llama mi mamá). Fuimos a una farmacia por toallitas antibacteriales y la mujer que pagaba antes que yo era cuestionada por la niña:
-Mamà, enserio que la tortuga se va a morir?
-Por qué?
La mamá decía no saber la razón, a lo que la niña respondió:
-ahhhh...que tortuga tan gay.

Valla.... que sería de mi si prestara tanta atención al mundo?



Janet Mérida

sábado, 24 de enero de 2009

El aMoR dE Mi aMiGo

El amor de mi amigo se muere.
Cuando lo veo contar de la risa, la piel y la distracción tan graciosa de aquella mujer, me quedo muda imaginándola, imaginando a él imaginàndola.
El amor de mi amigo tan breve y tan lejano se acaba; le dicen que escape, que no se quede, pero él sigue ahí, no se mueve, ni siquiera se cae de cansancio por despertar siempre a la misma hora.
¿Cómo escapar?
Ella se termina como un cuento mal escrito o uno perfectamente diseñado, y él, de la manera màs extraña, no ha estado aquí desde hace tiempo; se pregunta del amor y mientras lo hace su vista sobre la blanca pared de enfrente recuerda las dos semanas más maravillosas que ha tenido.
Jamás le vi en tal equilibrio: tan feliz y tan desdichado.

El amor de mi amigo es tan extraño, tan difícil de encontrar y tan efímero; como si los amores como ese debieran terminar pronto para no dejar de serlo; o como si no fuera único ni impactante si no la coincidencia entre ellos.
asentí cuando dijo que podia no ser amor. Pero sé -sabemos-, que mi amigo tuvo en dos semanas algo que muchos no han encontrado.
No es amor, es real. Por eso duele tanto.
Etiendo que la conciencia humana no puede con tanto, y esa parte le impide dejarla; entiendo cuando no puede evitar llorar, cuando quisiera que fuera diferente y cuando duda del amor.
Mi amigo tiene tanto amor en sus labios...
Mi amigo tiene tanto peso en sus hombros...
y aún así no quisiera que escapara de ella...de su amor.


Janet Mérida

jueves, 22 de enero de 2009

El EjErCiCiO dE hOy

CORAZÔN: Peligroso instrumento de mediciòn interna, tràtese con sumo cuidado.

AGUJA: La vèrtebra de su espalda bajo la noche frìa intentando no quebrarse.

CASA: La playa que durante las noches me acerca al mar, donde descansan mis estrellas sobre el reflejo.

TIEMPO: las mil y una noches leìdas por mi cuerpo y mi espacio bajo un cielo que jamàs envejece.

PANTALÔN: Dos formas de llegar a su sexo

LLAVE: el relieve extrañìsimo que me indujo a una tarde con camarones y lluvia.

CUADERNO: La certeza de que las estrellas descanzaban sobre aquel mar nocturno que me era acercado por la playa.

LODO: Consecuencia de llorar toda la noche.

LIBRO: La manera correcta de parecer un loco por reir en el camiòn.


miércoles, 21 de enero de 2009

La FeliCiDaD

El oso querìa entrar al cubo de cemento que tiene como casa -si a eso se le puede llamar casa-.
El calor es insoportable a las tres de la tarde, y peor aùn si es domingo

Revolcado en el polvo y despuès en el agua seguìa insistiendo, insistiendo, insistiendo...
Alguien a mi lado dijo: ¡El oso està bailando! y luego como eco se escucharon las voces de los demàs niños.
Los osos no Bailan, Sòlo tienen calor y miedo.
Sin mover el cuerpo, meneaba la cabeza de izquierda a derecha y luego al revès frente a esa reja sucia e inamovible.
Los osos no bailan, sòlo rozan sus orejas en el ya viejo cemento blanco que les hace sangrar y dejar la marca en la pared, la costra en la oreja.
¿Hace cuànto el oso ha intentado entrar en ese miserable cubo que parece ser la ùnica sombra?

Que deprimente, deprimente la visita, el día, el calor, la gente y el zoológico que ya no es el mismo cuando ves a un oso así; cuando por el oso recuerdas que tambièn había aves con las alas màs maravillosas e inútiles para poder volar, una jirafa con el cuello más fascinante e inútil para comer en lo alto, un Jaguar con las manchas màs negras e invisibles para poder reposar bajo las noches càlidas...
Son-como leí en algún número de "Anacrusa"- animales light: privados de ellos mismos, un león sin león, un ave sin ave, un zorro sin zorro.
Me dolió la cabeza el resto de la tarde. Me dolió cuando quise en un primer instante que estuviesen afuera, en el bosque, monte o selva; pero no lo soporté cuando supe que afuera, entre nosotros, durarían menos.