sábado, 30 de mayo de 2009

Que va, después de un tiempo vas a tomar tus maletas y sin previo aviso te irás. Ya lo sé por las tardes nubladas. Como si las tardes no hablaran de ti.
Por eso te he ahorrado trabajo:
Las muecas están en el primer cajón del tocador, los condones en la mesa de cristal (o bajo la cama), las risas en la ventana (pegadas con pos-its), la computadora en la maleta azul, la comida en el refri (tercer cajón para el quesillo, jamón y aguacate), tus corajes uno en cada bolsa de la camisa diaria(ya sabes que es mala una sobredosis), tu sueño en el spray que aromatiza la casa cuando te vas antes que yo, el anillo en el dedo, el agua para tomar en cuatro tambos azules debajo del lavatrastes, tus libros favoritos en la caja de madera junto a la puerta de la habitación, tu ropa interior en la lavanderia, mi amor en la ausencia.
He pensado ya que te irás un dia, y por eso ya tomé mis cosas que ya no son mis cosas porque todas huelen a ti sin desprecio, y estoy en la puerta del alma desde hace tres horas (o años o dias, o segundos) esperando un maldito taxi que no me lleva porque no llega, y me mato pensando en las cosas futuras que puedo esperar sin que tu estés (y realmente no veo claro porque no pienso nada), y a fin de cuentas veo el reloj y mi corazón baja del columpio emocionado. 8.45 pm. estás a punto de llegar. Tengo miedo pero resuelvo: Que será si no estoy cuando despiertes y tengas frío, cuando te rias y no pueda escuchar, cuando me extrañes y no pueda sentir, cuando me ames y yo no esté?

Lo QuE eStÁs PeNsAndO

He leido lo que estás pensando, como marometas de niño atormentado por la lluvia y el lodo (entre risitas).
He leido y releido los garabatitos. El rictus de tu sueño.
¿Qué hay detrás?
El bulo de las casas intimidandome.
Los coches. La ciudad. El abismo.
Las letras. El desasociego
La inasequible esperanza y el tedio de la insistencia.
Sé lo que estás pensando. El vívido cuento de ya no ser. o ser en ti. o no ser nada.

lunes, 11 de mayo de 2009

No olvides soñar. He imaginado tantas cosas nuestras todo el día para que de noche mi sueño se encuentre inundado de ti y de mi...
Demonios, se me ocurren tantas cosas de ti en el camión...

Primera carta no entregada

No es la miscelánea que se mira a oscuras por el callejón tan estrecho cuando voy en el camión. Es que si tu casa fuera la miscelánea o cualquier casa del callejón, tendría un motivo real para ver hacia el callejón.
Confieso que como cualquiera quiero estar a salvo y que terriblemente me derrumbo ante ti cuando no recuerdas ni piensas ni respondes. Demasiado conciente. Así te amo. Y francamente comprendo mi insolencia o inocencia arrebatada, de niño; tu incapacidad de amarme. El énfasis en tiempo que te recuerda las historias que no viví, que te han dejado tan real razonable indestructible.
No me amas y lo entiendo amorosamente, más no puedo no explotar mientras duermes. A diferencia de ti, amor, mis noches aquí no han sido tantas ni han matado mi corazón tantas veces, mucho menos soy razonable y por eso puedo amarte limpiamente; con mi ignorancia de niño que juega temprano con los rizos de tu nuca, con tus labios entreabiertos y ese suave olor a ti que emana tu cuello...

Janniesse M

lunes, 4 de mayo de 2009

Conversación

-¿Te incomoda que esté aquí?
-...
-¿No, si, no sabes?, entonces, no importa. Te traje algo.
-Qué.
-Es una sorpresa.
-No.
-¿No quieres?
-No.
-¿Tienes miedo?
-...
-Entiendo. Te amo.
-¿Estás conciente de lo que me estás diciendo?
-Demasiado conciente. Vaya, ha sido tu frase más larga esta vez.
-...
-Hoy estás contenta, lo noto. ¿Te doy ya la sorpresa?
-No.
-No te muevas, ya te dije (saca de su bolso negro algo envuelto en tela azul). He querido hacer esto hace tiempo (sonríe).
-Puta madre (traga saliva, se mueve).
-Te dije que no te movieras (la recorre toda con su aliento).
-Tomemos un poco más (toma la botella y le da un trago, el vino tinto la moja desde el cuello y le arde).
-¿Te gusta? (la deslumbra el reflejo mientras él abre y cierra la mano).
-No.
-Yo se que sí, a mi me encanta y ciertamente tarde muchos dias en encontrar lo que me gustase (lame el objeto). Dame tu mano.
-...
-Bésame (su lengua le toca la nariz y ojos y labios con sabor a uvas frescas). Te quiero, para mi, sólo para mi. Te quiero desde hace años.
-Basta.

Comienza por los dedos de los pies, luego los talones, las piernas y al llegar a su sexo es todo un mar de sudor y saliva; ella grita y el tiene el pene más erecto y babeante que nunca antes, gruñe como un perro y la aprieta. Al meter su mano para saber a ella se viene, eyacula el líquido blanco apestoso, espeso.

-No te muevas. Estás tan caliente (se levanta y chupa la mano; recoge el semen y lo coloca en los labios secos). No te enfríes tanto, sigo más tarde.

La lámpara amarillenta alumbra por un lado el cuerpo masculino sobre la cama, sin fuerza; y por otro, el hilo negro y lento que escurre por las piernas del cuerpo femenino sobre la silla, con la cabeza hacia atras, la boca abierta y los ojos fijos, perdidos... muertos.


Janniesse M.