lunes, 2 de febrero de 2009

AngElEs GaoS De CamaChO dicE:

¿Cómo será el hombre cuyo amor sea tan dulce como la fruta madura, tan suave como la caricia del agua?
levantó la vista y vió sobre el cercano horizonte la línea plateada de la laguna;
entonces se preguntó por qué ella nunca habia llegado hasta allí.

De CharLeS BaUdeLaiRe

-HIMNO A LA BELLEZA


Vienes del alto cielo o surges del abismo, belleza?
Tu mirar, infernal y divino,
la caridad y el crimen derrama a un tiempo mismo,
por lo que te podemos comparar con el vino.

En tu mirada están el ocaso y la aurora;
exhalas los perfumes de un día tormentoso;
los besos son un filtro que todo lo devora
y hacen cobarde al héroe, y al niño, valeroso.

¿Surges del negro abismo, bajas de las estrellas?
El destino a tu lado camina como un perro;
desastres y alegrias van dejando tus huellas...

Que vengas del negro infierno o del cielo,
¡Qué importa, belleza!, enorme monstruo
como jamás lo ha habido,
si tu mirar, el cuerpo y el pie que lo soporta
son lo infinito que amo y nunca he conocido...

domingo, 1 de febrero de 2009

El BaRcO De PaPeL

Lo construyó un sábado a las seis de la tarde; cuando los perros de doña Lupe salen al patio y le ladran incansablemente al sol. Desde la ventana del segundo piso, con mil preocupaciones hechas callo en la nuca, se soba un poco, recoge la basura y bosteza.
El papel ha caido extrañamente a la ventana de aquel segundo piso. Cree que fué la ráfaga de viento, pero fué la mano gigantesca del hombre que siempre ha estado allí; que corre con los perros y que mira como idiota al sol.
Toma el papel; el papel sucumbe a la rebeldía y se deja doblar, arugar y casi romper.
Mientras, el idiota que corría con los perros se ha quedado quieto y le mira.
El papel reacciona, se encoje y gruñe.
Son las cinco con cuarenta y cinco minutos, la gorda de abajo ha puesto el café en la estufa.
El aroma sube los escalones y se cuela debajo de la puerta; él huele, mira el río, a los perros y al papel. Se queda quieto y alguien ha murmurado algo a sus oídos... baja corriendo las escaleras, se sienta en una piedra y construye un barco.
Son las seis en punto del sàbado. Los perros y el gigante se han olvidado del sol y lo que siguen ahora con la vista y con el cuerpo es al pequeño barco de papel.
Él, sentado en la piedra también lo mira, también es un idiota como el gigante y como los perros.
El ahora barco sonríe por la abertura que se forma en la vela, los perros se cansaron y el gigante decide mirar de nuevo al sol. Él ya no ve nada. Regresa y se sirve una taza de café, sube al segundo piso y se sienta frente a la ventana; como ayer, como mañana, como siempre.

Janet Mérida
:)

BoCaZul

...Lo oscuro de tus ojos ante mi fascinación.
El vaivén de tus piernas y de mis manos;
de nuestra irremediable habitación desordenada,
de las sábanas que no quitan el frío, de la ventana donde amanezco -amanecemos-.

Somos ese par de locos irremediables que no se besan por la calle, que no se toman de las manos y jamás se juran amor. Somos los locos cualquiera. Los que toman vino en una mesa demasiado pequeña y se miran de vez en cuando.
Los que huelen a sexo mañana.
Somos los locos que no se verán hasta el sábado, los de los libros y los de la tarde de los camarones.

Somos lo que a veces no quise ser.

Pero somos esos locos irremediables sin sábanas en la cama. sin sueños...
y ... lo quiero.



Janet Mérida